Un nuevo cachorro en casa, la llegada de Pixel

pixel¡Hola! Como podréis ver, estoy super contenta ¡ya tengo conmigo a Pixel! Este es Pixel, un cachorrito de westy de 2 meses que parece un peluche.

El pasado sábado fuimos a buscar a esta cosita y la cosa no ha podido ir mejor.

Os contaré como fue el viaje de vuelta en coche con él y cómo ha pasado los primeros días y noches en su nueva casa con su nueva familia.

La experiencia no ha podido ser mejor. Desde que lo cogí por primera vez, me enamoré de él. Era más pequeñito de lo que había pensado, y tiene una carita super tierna. Es un amor. Además estaba recién bañado y peinado y super blanquito.

Ya desde el primer momento que lo sacamos de la tienda, todo el mundo se lo quedaba mirando de lo bonito que es.

El viaje en coche

Después de cogerlo, lo metimos al coche directamente, porque en el suelo se asustaba un poco. Para él era la primera vez que salía a la calle, con todos los coches y los ruidos que tiene.

Habíamos llevado una caja de cartón con un empapador (por si se hacia pis), una mantita y unos juguetes para que no se aburriera durante el viaje. Lo metimos dentro de la caja y enseguida se puso a jugar con sus nuevos juguetes. 

Después de un tiempo jugando, le empezó a tener sueño y se quedo dormido durante un rato, aunque se despertaba una y otra vez por el traqueteo del coche. Y tengo que decir que de dormido está, aun si cabe, más guapo.

Y así se paso las 2 horas de viaje, entre jugando y durmiendo. Ni lloro, ni se hizo pis, ni ladro ni nada. Mucho mejor de lo que todos esperábamos.

Había llevado un bebedero portátil, muy práctico para cuando vas de viaje ya que hay que darle agua muy a menudo, sobre todo con el calor que hacía en el coche. Os recomiendo que si vais a hacer un viaje largo en coche, llevéis un bebedero portátil, a mi me vino muy bien.

En casa por primera vez

Cuando llego a casa, como es normal en todos los cachorros, se puso a olisquearlo todo y encontró un sitio donde hacer sus necesidades. Yo había puesto un lugar específico con unos empapadores, pero claro, él escogió otro sitio.

Después de un buen rato enseñándole sus nuevos juguetes y jugando con él, se quedo dormido como un tronco en su nueva cama. 

Había tenido un día muy ajetreado y los cachorros duermen mucho, como he podido comprobar esta semana.

La primera noche

Siempre se dice que la primera noche de un cachorro en su nueva casa es la peor, ya que hecha de menos a su madre perruna y a sus hermanos. Pixel estaba con todos ellos y con muchos más miembros de la familia perruna.

Pero no se si fue por el cansancio del día que desde que se hecho a dormir, se quedo roque y le dejamos dormir en su cama en el salón, para no moverlo. Nosotros nos fuimos a dormir a nuestra habitación y dejamos la puerta abierta por si acaso. 

Tenía claro una cosa, que a pesar de que sabía que iba a llorar, no le iba a consolar ni a subir a la cama, pues lo único que consigues es que el perro piense que lo que hace está bien, ya que le estas acariciando por llorar. Es una cosa que he aprendido del libro de Cesar Millán.

A mitad de la noche, se despertó y al no ver a nadie y al estar todo oscuro, empiezo a buscarnos, y claro que nos encontró. Entró a nuestra habitación y se puso a lloriquear, como es normal. 

Nosotros como si nada, y algunas veces le decimos que NO. Finalmente, le trajimos su cama a nuestra habitación, se sentó, le tocamos y se volvió a quedar dormido. Es igual que un bebé que sólo quiere contacto humano que le de calor para tranquilizarse. 

Sólo lloriqueó dos veces la primera noche, así que mucho mejor de lo que esperábamos, ya que había leído que muchos perros se pasan toda la noche llorando.

A la mañana siguiente estaba todo contento porque todos estábamos levantados y podíamos jugar con él.

Cada perro es diferente, pero estoy convencida de que tanto esta raza, que es muy buena y muy tranquila, como el haber venido de un criadero en el que le han enseñado una rutina y un comportamiento, han influido en que esté día haya sido menos traumático para el cachorro y para nosotros también.

Tengo que decir que las dos noches siguientes fueron peor, ya que ha llorado más y nos ha despertado unas cuantas veces para que le subamos a la cama, pero a partir de la cuarta noche, como no le hemos hecho caso (he incluso le hemos reñido porque lloraba), ha entendido que eso no le funciona, y ha dejado de llorar.

Le dejamos que duerma en nuestra habitación porque quiere estar con nosotros, pero en su cama en el suelo. Poco a poco le iremos desplazando la cama hacia afuera para que acabe durmiendo en la sala.

Es un perro muy listo, que ya ha comprendido lo que significa la palabra NO (aunque algunas veces le da igual) y que se pasa el día jugando y durmiendo.

Os seguiré contando más cosas acerca de Pixel, como lleva lo de hacer sus necesidades en casa, lo de morder, como es su carácter, etc. en otros post.

Me ha encantado recordar la primera vez que cogí a mi perrito en brazos, y espero que a vosotros también os haya gustado. Mientras escribo esto, Pixel está aquí al lado mío durmiendo en el sofá.

¡Adiós!

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